El movimiento es el lenguaje del cerebro en la primera infancia

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Antes de hablar, escribir o razonar, los niños se expresan con su cuerpo.
El cuerpo es su primera herramienta de comunicación, exploración y aprendizaje.

Cada giro, cada arrastre, cada salto, cada equilibrio conseguido y cada caída controlada envían un mensaje directo al cerebro que dice:
“Estoy madurando, estoy aprendiendo, estoy avanzando.”

El cuerpo habla antes que las palabras

En los primeros años de vida, el sistema nervioso se organiza a través de la experiencia corporal.

El bebé y el niño pequeño no aprenden sentados ni quietos. Aprenden:

  • Moviéndose libremente

  • Explorando el espacio

  • Probando y repitiendo movimientos

  • Ajustando su cuerpo para superar retos

Antes de poder pensar de forma abstracta, el niño necesita sentir su cuerpo en relación con el entorno.

El movimiento no es solo juego

Aunque desde fuera pueda parecer solo juego, el movimiento es mucho más que eso.

Cada experiencia motora contribuye a:

  • La maduración del sistema nervioso

  • La integración de reflejos primitivos

  • La organización del tono muscular

  • La construcción del esquema corporal

  • El desarrollo del equilibrio y la coordinación

El movimiento es neurodesarrollo en acción.

La base de todos los aprendizajes

Las habilidades que solemos asociar al aprendizaje académico no aparecen de forma aislada. Se sostienen sobre una base corporal sólida.

El movimiento es la base de:

  • La atención y la concentración

  • La autorregulación emocional

  • El lenguaje y la comunicación

  • La lectoescritura

  • El razonamiento lógico

  • La planificación y la memoria

Cuando esta base no está bien organizada, el aprendizaje se vuelve más costoso.

Primero cuerpo, luego cabeza

En Movimentes repetimos una frase que resume nuestra mirada:

Primero cuerpo, luego cabeza.
Primero sentir, luego aprender.

No se trata de acelerar procesos, sino de respetar el orden natural del desarrollo.

El cerebro necesita experiencias sensoriomotoras ricas y variadas para poder sostener aprendizajes más complejos en etapas posteriores.

Moverse para construir desde dentro

Cuando ofrecemos a los niños oportunidades reales de:

  • Moverse libremente

  • Explorar sin miedo

  • Trepar, rodar, empujar, saltar

  • Experimentar con su propio cuerpo

Estamos construyendo desde dentro la estructura neurológica que sostendrá su aprendizaje futuro.

No se trata de hacer más, sino de permitir más.

El papel del adulto: acompañar, no dirigir

Acompañar el movimiento no significa dirigirlo.

Significa:

  • Crear entornos seguros

  • Ofrecer tiempo sin prisas

  • Observar sin intervenir constantemente

  • Confiar en las capacidades del niño

El desarrollo no se fuerza, se acompaña.

Demos al cuerpo el lugar que merece

Durante demasiado tiempo, el cuerpo ha quedado en un segundo plano dentro de la educación infantil.

Es momento de recordar que:

  • El cuerpo es el primer organizador del cerebro

  • El movimiento es una necesidad biológica

  • El aprendizaje comienza en el cuerpo

Dale al cuerpo el lugar que merece en la educación.

Dale al movimiento el protagonismo que necesita.

En Movimentes creemos que cuando respetamos el movimiento, estamos respetando la infancia.

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