Cada mirada, un mensaje. Cada gesto, un avance.
El lenguaje no empieza con las primeras palabras.
Empieza mucho antes, desde el primer día de vida, a través de la mirada, el cuerpo, los gestos, los sonidos y la interacción afectiva.
Los bebés se comunican desde que nacen. Aunque aún no hablen, están constantemente enviando y recibiendo mensajes.
La mirada: el primer puente comunicativo
La mirada es una de las primeras formas de comunicación del bebé.
Cuando un bebé:
Busca el rostro de su adulto
Mantiene el contacto visual
Observa atentamente mientras le hablan
Está aprendiendo que la comunicación es un intercambio, que hay un otro que responde y que el vínculo es seguro.
La mirada crea conexión, atención y presencia. Es el inicio del diálogo.
Los gestos: palabras antes de las palabras
Antes de poder hablar, el bebé se expresa con el cuerpo.
Señalar, alzar los brazos, abrir y cerrar las manos, negar con la cabeza o aplaudir son formas tempranas de lenguaje.
Estos gestos:
Expresan necesidades y emociones
Reducen la frustración
Preparan el camino hacia el lenguaje verbal
El cuerpo es el primer medio de expresión.
Balbuceo y sonidos: entrenando el lenguaje
Los balbuceos no son sonidos al azar.
Cuando el bebé:
Emite sonidos
Juega con su voz
Imita entonaciones
Repite sílabas
Está entrenando los músculos del habla, afinando la escucha y descubriendo el poder de su propia voz.
Responder a estos sonidos, imitarlos y ampliarlos es una de las mejores formas de acompañar el desarrollo del lenguaje.
La escucha y la interacción afectiva
El lenguaje se construye en relación.
Conversar con el bebé, narrar lo que ocurre, cantar, leer cuentos y poner palabras a lo que siente o vive crea un entorno rico y seguro para la comunicación.
No se trata de “enseñar” a hablar, sino de estar disponibles emocionalmente y ofrecer modelos constantes de lenguaje.
Pequeños gestos, grandes avances
Cada sonrisa compartida,
cada sonido imitado,
cada gesto señalando algo,
es un paso decisivo hacia las primeras palabras.
El lenguaje no aparece de golpe: se construye día a día, en lo cotidiano, en el juego, en el vínculo.
Acompañar sin prisas, escuchar con presencia
En Movimentes creemos que el desarrollo del lenguaje nace del cuerpo, del vínculo y del respeto a los ritmos individuales.
Porque cuando el bebé se siente visto, escuchado y comprendido, su comunicación florece de forma natural.