Las matemáticas se construyen jugando y manipulando

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Cuando hablamos de matemáticas, muchas veces pensamos en números, operaciones y fichas escolares. Pero la realidad es que las matemáticas comienzan mucho antes, incluso antes de que un niño pueda reconocer un número. Comienzan en el juego, en la exploración y en la vida cotidiana.

Matemáticas en la vida diaria

Los niños no aprenden matemáticas de forma abstracta al principio. Ellos descubren conceptos matemáticos mientras juegan, exploran y manipulan objetos. Cada acción aparentemente sencilla —como apilar bloques, ordenar cubos por tamaño o repartir galletas entre muñecos— está sentando las bases de su pensamiento lógico-matemático.

Antes de poder sumar o restar, los niños necesitan:

  • Clasificar y comparar: Identificar tamaños, colores, formas o cantidades diferentes.

  • Manipular cantidades reales: Contar objetos, agruparlos y moverlos permite comprender el concepto de “más” y “menos”.

  • Comprender la correspondencia uno a uno: Relacionar cada objeto con un número o símbolo concreto.

  • Añadir y quitar de forma concreta: Retirar una pieza de un juego o sumar otra ayuda a interiorizar la suma y la resta de manera tangible.

  • Reconocer ritmos y secuencias: Ordenar objetos según un patrón, seguir un ritmo o identificar la regularidad en el entorno desarrolla el pensamiento lógico y la capacidad de anticipación.

El juego como laboratorio matemático

Cada vez que un niño toca, agrupa, separa, organiza y juega, está construyendo su pensamiento matemático. Por ejemplo:

  • Colocar bloques unos sobre otros fortalece la noción de espacio y equilibrio.

  • Repartir galletas entre amigos enseña justicia y correspondencia uno a uno.

  • Contar pasos mientras camina o sube escaleras desarrolla el sentido del número.

  • Seguir un patrón con cuentas de colores o con movimientos corporales fomenta la capacidad de secuenciación.

Estas experiencias concretas son mucho más poderosas que cualquier ficha de cálculo porque primero se viven, luego se comprenden y finalmente se calculan.

Del juego al razonamiento abstracto

El aprendizaje matemático no es lineal. No se trata de enseñar números primero y esperar que el niño entienda. Se trata de acompañarlo en su exploración del mundo, permitiéndole tocar, experimentar y descubrir relaciones. Solo cuando el niño ha vivido los conceptos de forma concreta, podrá dar el salto a la abstracción y al cálculo con éxito y motivación.

En Movimentes creemos que el juego es la primera herramienta matemática. Cada cubo, cada ficha, cada actividad manipulativa es un paso hacia la comprensión del mundo que rodea al niño. Porque las matemáticas no se memorizan, se construyen.

 

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